Buck Brannaman: Cuando el caballo es el espejo
Hay maestros que no levantan la voz. No lo necesitan.
Este fin de semana estuve en Milán, en un clinic de Buck Brannaman, a quien muchos consideran el mejor entrenador de caballos del mundo. Fueron días de observar, reflexionar y aprender. Todavía los estoy digiriendo.
¿Quién es Buck Brannaman?
Buck nació en 1962 y es uno de los grandes referentes de la doma basada en la tradición vaquera. Su filosofía es sencilla de enunciar y muy difícil de practicar: trabajar con la naturaleza del caballo, entender cómo piensa y cómo se comunica, y ayudarle a confiar en el ser humano en lugar de someterlo.
Su camino no fue fácil. Creció en un hogar marcado por la violencia de su padre. Fue un entrenador de fútbol quien notó los moratones, y gracias a eso Buck acabó en una familia de acogida que le acercó a los caballos. Más tarde fue discípulo de Ray Hunt, una de las figuras del trabajo con el caballo desde la sensibilidad, en la línea de Tom Dorrance. Quizá por eso reconoce el miedo cuando lo ve. Y sabe que no se cura con más presión.
Su nombre llegó al gran público por El hombre que susurraba a los caballos. Fue el asesor principal de la película de Robert Redford, y se le considera la inspiración real del protagonista. Después llegó Buck (2011), el documental de Cindy Meehl, premiado en Sundance. Muestra a un hombre que pasa unas cuarenta semanas al año de rancho en rancho dando clinics.
Él lo resume con una frase que no se olvida: muchas veces no ayuda a personas con problemas de caballos, sino a caballos con problemas de personas.
Sentir, tiempo y equilibrio
Buck enseña los principios clásicos de la equitación a través de tres conceptos: feel, time and balance. Sentir, tiempo y equilibrio.
No importa la silla, ni el sombrero o la gorra. Tampoco la disciplina, la raza o la experiencia del caballo. En la pista había jinetes de montas muy distintas, y todos trabajaban sobre las mismas bases.
Y es que Buck no enseña una disciplina. Enseña una manera de estar con el caballo..
Lo que me llevo
Si tuviera que resumirlo en una sola idea, sería esta: ponerse en el lugar del caballo. En su cuerpo y en su mente.
Se trata de descubrir cómo piensa, cómo te percibe y qué necesita para que tu idea pueda ser también la suya. No desde la imposición, sino desde la comprensión. Si entiendes cómo percibe el mundo, entiendes cómo adaptarte a él. Y entonces aparece un punto de encuentro donde el caballo puede entenderte.
Lo que Buck transmite no va de adiestrar a un animal. Va de que los dos funcionen como una sola mente y un solo cuerpo. Es un objetivo que puede perseguirse toda una vida. Y, precisamente por eso, merece la pena.
Los caballos no mienten
Me quedo también con su manera de mirar la incomodidad. La pregunta no es cuánto puedes exigirle, sino cuánto puede hacer el caballo sin sentirse incómodo. A veces las respuestas serán imprecisas o llegarán con cierta preocupación. No es el final del camino, es una fase del proceso. La meta es que el caballo aprenda lo que le pides sin alterarse. Y que los dos aprendan a la vez.
Esto exige algo que a las personas nos cuesta: adaptarnos. Acercarnos al caballo en sus términos, no exigirle simple obediencia. Lo que funciona con uno no funciona con otro. Y, sin embargo, a menudo nos aferramos a un método y esperamos que todos los caballos se amolden a él. No funciona.
También hay momentos en que el caballo debe cambiar su comportamiento, porque lo que hace puede ponernos en peligro. Pero incluso entonces el camino es el mismo: encontrar juntos un punto intermedio. Ni por encima ni por debajo. Tenemos el mismo derecho a estar ahí. Él también tiene sus derechos, y nos toca respetarlos.
Porque el caballo no miente. Refleja lo que llevamos dentro: nuestra tensión, nuestra prisa, nuestra claridad o nuestra duda. Es un espejo honesto, y a veces incómodo.
En Cavalls de Calma trabajamos desde esa misma convicción. Que el caballo no solo nos enseña a montar. Nos enseña a mirarnos.
Porque a veces, para aprender, basta con callar… y dejar que el caballo nos diga cómo estamos.
Sobre el autor
Gerard Magín
Fundador y director de Cavalls de Calma, consultoría de liderazgo y desarrollo personal ubicada en Sant Cugat del Vallès, y profesor en la Universidad de Barcelona. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación, cuenta con el Máster en Profesorado y está certificado en Coaching Sistémico. Dispone de más de 15 años de trayectoria corporativa en marketing, eventos y gestión de equipos. Como Técnico Deportivo en Equitación y especialista en etología equina, unifica la metodología empresarial con el comportamiento animal para estructurar procesos de formación de alto rendimiento basados en el aprendizaje vivencial y el biofeedback objetivo.

