Ikigai: cuando el propósito es el camino
Hay libros que se leen y libros que se viven. Y hay días en los que las palabras de esos libros cobran vida en mitad de un bosque. Así fue el taller «Conecta con tu Ikigai» que compartimos recientemente junto a Francesc Miralles. Una jornada donde el propósito dejó de ser un concepto abstracto para convertirse en una experiencia tangible, vivida paso a paso junto a los caballos.
Para quienes buscan un sentido más profundo en su día a día, el Ikigai es mucho más que un término japonés de moda. Es una brújula. Pero, ¿qué significa realmente?
¿Qué es el Ikigai?
El Ikigai es, en esencia, «la razón por la que te levantas cada mañana». Es ese punto dulce donde convergen cuatro dimensiones vitales: lo que amas, lo que el mundo necesita, aquello por lo que te pueden pagar y aquello en lo que eres bueno.
No es una meta lejana ni un trofeo al final del camino. Es un estado de coherencia interna. Cuando encuentras tu Ikigai, la vida fluye con una naturalidad distinta, alejada de la inercia y el vacío. Francesc Miralles, a través de su obra, nos enseñó que todos llevamos esa semilla dentro, esperando ser regada.
Cavalls de Calma: mi propio Ikigai
Este taller tuvo un significado especial para mí, casi circular. Hace años, la lectura del libro Ikigai: Los secretos de Japón para una vida larga y feliz fue la semilla de la que terminaría brotando todo este proyecto. Como bien nos recuerda Francesc:
«Hay una pasión dentro de ti, un talento único que da sentido a tus días y te empuja a dar lo mejor de ti mismo hasta el final.»
Aquellas páginas resonaron en un momento en el que yo buscaba mi propio camino. Entendí que mi lugar no estaba en lo que había estado haciendo desde que me gradué, sino en la conexión honesta con la naturaleza. Cavalls de Calma nació de esa inspiración. Fue la respuesta a mi propia búsqueda: crear un espacio donde el respeto por el animal y el crecimiento humano se dieran la mano. Traer a Francesc no fue solo organizar un taller; fue honrar el origen de este proyecto y cerrar un círculo de gratitud.

El bosque y los caballos como espejos del propósito
El Ikigai se siente en el cuerpo. Y ahí es donde la presencia de los caballos lo cambia todo. Durante el Baño de Bosque por Collserola, no caminábamos solos. Los caballos, con su respiración pausada y su presencia, nos anclaban al «ahora».
El caballo no entiende de futuros ni de pasados; vive en un presente perpetuo. Su coherencia es absoluta. Al caminar junto a ellos, pie a tierra y sin exigencias, los asistentes pudieron bajar el ruido mental. En ese silencio compartido, muchas de las preguntas que traían de casa empezaron a responderse solas. No desde la lógica, sino desde la intuición.
Una jornada de claridad
Lo que vivimos fue un recordatorio de que la felicidad no es algo que se persigue, sino algo que se permite. Entre los árboles y bajo la guía de Francesc, el grupo pudo explorar sus propios «cuatro círculos».
Hubo momentos de revelación silenciosa. Quienes llegaron con dudas se marcharon con una certeza renovada: la de que nunca es tarde para alinear la vida con lo que uno es de verdad.
A veces, solo hace falta caminar despacio, respirar hondo y dejar que el corazón, como los caballos, encuentre su propio ritmo. Encontrar tu Ikigai no es el final del viaje, es solo el comienzo de la verdadera aventura.
Si te perdiste esta edición, no te preocupes porque muy pronto organizaremos otro taller junto con Francesc.
Sobre el autor
Gerard Magín
Fundador y director de Cavalls de Calma, consultoría de liderazgo y desarrollo personal ubicada en Sant Cugat del Vallès. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación, cuenta con el Máster en Profesorado y está certificado en Coaching Sistémico. Dispone de más de 15 años de trayectoria corporativa en marketing, eventos y gestión de equipos. Como Técnico Deportivo en Equitación y especialista en etología equina, unifica la metodología empresarial con el comportamiento animal para estructurar procesos de formación de alto rendimiento basados en el aprendizaje vivencial y el biofeedback objetivo.
